El policía accedió al lugar donde no había una losa, sino solamente cielorraso porque ese lugar no estaba protegido, no estaba clausurado. Así de simple.
Un simple cartelito, una barrera, algo que pudiese impedir el acceso a ese espacio, evidentemente no había, un pequeño detalle y esta fatalidad no sería tema de este artículo.
Siempre haciendo referencia al mismo sanatorio, según datos obtenidos del informe policial, el hombre que se refugió en ese lugar después de supuestamente matar a otro, tiene antecedentes por coacción sexual y violación y este mismo hombre, trabajaba en el sanatorio ¡como guardia de seguridad!
Aterra el solo pensar en la falta de cuidado de los empleadores que no se ocuparon y si lo hicieron, peor aún, en investigar los antecedentes de la persona que contratarían, quien munido de un arma estaría en contacto con todos los pacientes y familiares de estos. Es simplemente inaudito.
Esto sucedió en Horqueta, pero no es la excepción, sucede en todas partes, en cualquier punto del país, donde lo último que importa o ni siquiera importa en absoluto, es hacer las cosas bien y como corresponden.
La exposición al peligro a las que estuvieron todas las personas que por algún motivo acudieron a ese lugar, antes de estos acontecimientos, no es necesario describir, no obstante lo hago.
Mujeres, niños y niñas estuvieron expuestos a un hombre armado y con antecedentes por coacción sexual y violación.
Todos, a diario se salvaron de caer desde donde cayó el policía que falleció posteriormente a consecuencia de las graves lesiones ocasionadas por la caída.
Lastimosamente y muy lastimosamente este oficial perdió la vida en ese lugar, tratando de detener a un supuesto homicida con antecedentes de violación que trabajaba como guardia de seguridad en ese Sanatorio.