Según fuentes cercanas a la investigación, la gerencia del centro comercial habría negado a los investigadores el acceso a las grabaciones del circuito cerrado, dificultando el avance de las diligencias policiales.
El Shopping China es reconocido como uno de los comercios más grandes de la región, equipado con decenas de cámaras de seguridad distribuidas desde la entrada hasta el estacionamiento. Sin embargo, pese a la magnitud del hecho y a los pedidos de la Policía Nacional, la administración del establecimiento se negó a facilitar las grabaciones registradas durante el ataque.
Ante esta situación, el Ministerio Público estaría preparando una solicitud de orden judicial para acceder al material audiovisual que podría ser clave en la identificación de los responsables.