En la reunión con el ministro Sergio Moro, que tuvo lugar en la tarde de ayer en la capital brasileña, la ministra Cecilia Pérez se interiorizó del régimen penitenciario de las prisiones de máxima seguridad del Brasil.
“Queremos conocer bien el manejo de las prisiones de máxima seguridad que hay en Brasil porque el crimen organizado fronterizo se está expandiendo”, comentó la ministra Pérez.
En el entendimiento de que la expansión del grupo criminal brasileño Primer Comando Capital (PCC) es un problema regional, Pérez busca asesoría técnica del Brasil para trazar estrategias para frenar las actividades de sus miembros. La reunión se dio días después de la fuga masiva de 76 reos del penal de Pedro Juan Caballero, entre ellos, varios vinculados al PCC.
Además de Pérez, integraron la comitiva el asesor en Geopolítica y Asuntos Internacionales del Ministerio del Interior, Rubén Melgarejo Lanzoni, y el coordinador de la Unidad de Seguridad, Información e Inteligencia Penitenciaria, comisario Mario Quiñónez.
Por el Brasil estuvieron presentes Fabiano Bordignon, director del Departamento Penitenciario Nacional; Felipe Magalhães, jefe del Servicio de Relaciones Institucionales; Paula Marqués, jefa de la División de Relaciones Internacionales; y Eric Sogocio, jefe de la División de Combate al Crimen Transnacional.
Visita carcelaria
En horas de la mañana, Pérez visitó la cárcel de máxima seguridad de Brasilia, acompañada de Bordignon.
El citado centro penitenciario es una referencia en la materia, debido a que cuenta con un régimen penitenciario diferenciado, especialmente previsto para albergar a reos de alta peligrosidad.
Actualmente, están presos allí el líder del PCC Marcos Willians Herbas Camacho (Marcola), Sergio de Arruda Quintiliano Netto (Minotauro) y Jarvis Chimenes Pavão, este último, extraditado desde el Paraguay el 28 de diciembre del 2017.
Penal no registra fugas ni motines
La penitenciaría federal de Brasilia, inaugurada el 16 de octubre del 2018, es la quinta cárcel de máxima seguridad del Brasil. Este centro penitenciario tiene una capacidad para 208 reclusos, recluidos en celdas individuales. El local es monitoreado las 24 horas por cámaras de seguridad. Con 200 a 250 agentes penitenciarios, las cárceles de máxima seguridad del vecino país no registran fugas ni motines.