La Epopeya de la 3ª Estrella: Amambay y la "Batalla de Encarnación" en 1990

Publicado hace 4 meses
FÚTBOL DE SALÓN: La historia del salonismo paraguayo no se puede escribir sin mencionar la garra de la Selección de Amambay. Tras una larga espera de 22 años para conquistar la segunda estrella (Encarnación 1987), y luego de varios torneos marcados por arbitrajes polémicos —como el recordado "robo" de Caacupé 1977—, el destino quiso que la tercera corona llegara nuevamente en tierras encarnacenas

El clima para las finales de 1990 ya venía caldeado. Semanas antes, Pedro Juan Caballero había albergado el Nacional de Básquetbol. Allí, la protesta contra Amambay por la actuación irregular del jugador Luís de Lima (en aquel famoso "fichaje de alto vuelo"), que fuera rechazada, provocó el retiro de la delegación de Encarnación.

Este roce dirigencial caló hondo en la afición encarnacena, que recibió a la selección de Amambay de Fútbol de Salón en un ambiente de extrema hostilidad.

El cambio de estrategia: Del Cristal al Novo Hotel

Durante la fase de grupos, Amambay empató contra Capiatá, resultado que eliminó automáticamente a Villa Hayes. La furia de los aficionados villahayenses no se hizo esperar, cercando el estadio del club Nacional para agredir a la delegación tricolor.

Ante el peligro, la Comisión Directiva aplicó un plan de seguridad: se trasladaron al Novo Hotel, en las afueras de la ciudad. En la tranquilidad de ese ambiente "5 estrellas", el plantel dirigido por Miguel Ángel Alarcón se enfocó en lo deportivo, quemando etapas hasta llegar a la gran final contra el local.

Una final de alto voltaje

El estadio del Club Nacional era una caldera. Unas 700 almas pedrojuaninas habían recorrido los 800 kilómetros de ruta para alentar a la tricolor. El ambiente era pesado: "patoteros" traídos desde Posadas buscaban amedrentar a los jugadores. Constantemente derramaban cerveza en el área defendida por Carlos Ramírez, obligando a detener el juego repetidamente.

El momento del estallido:

Encarnación ganaba 1 a 0.

Faltando solo 9 minutos para el final, aparece la figura de Sergio “Teto” Zaffe para marcar el empate 1-1.

El gol fue el detonante: la cancha fue invadida por hinchas locales y agresores contratados.

Lo que siguió fue una batalla campal. Los 700 aficionados de Amambay bajaron a defender a sus jugadores en un intercambio de golpes, patadas y objetos que volaban que se extendió hasta las afueras del estadio.

La justicia del W.O.

Con el partido suspendido, la delegación de Amambay se refugió en Asunción. La desaparecida FEFUSI dictaminó que los minutos restantes debían jugarse en la capital.

Sin embargo, el equipo de Encarnación nunca se presentó a la cita. Se marcó una segunda convocatoria 30 días después, pero la ausencia local persistió. Ante el abandono del rival, se aplicó el Walkover (W.O.), declarando a Amambay como el legítimo Campeón Nacional de 1990.

Amambay Dgital