El procedimiento se llevó a cabo alrededor de la medianoche en un depósito ubicado en el barrio Carandá, en la zona norte de la ciudad fronteriza.
Según el informe oficial, la patrulla realizaba tareas de vigilancia ostensiva cuando los uniformados notaron movimientos sospechosos en un galpón. Al aproximarse para la inspección, dos hombres que se encontraban en el lugar lograron darse a la fuga, perdiéndose en la oscuridad de la zona.
Al ingresar al inmueble, los policías se encontraron con una escena poco común: Numerosos mazos de cabello esparcidos por el suelo, cuatro cajas de gran tamaño repletas del mismo material. Tras el pesaje oficial, la carga totalizó cerca de 180 kilos.
La Policía Militar informó que el cabello probablemente estaba siendo acopiado para su posterior comercialización ilegal en territorio brasileño. El contrabando de este producto ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años, impulsado por su alto valor en el mercado de cosméticos y extensiones capilares.
Las autoridades advirtieron que este tipo de comercio irregular no solo afecta la recaudación fiscal (evasión de impuestos), sino que representa un riesgo para la salud pública, ya que el material ingresa al país sin cumplir con las exigencias sanitarias ni los procesos de desinfección adecuados.
Toda la carga incautada fue remitida a la Receita Federal (Aduana de Brasil), organismo encargado de las diligencias administrativas y de investigar el origen y la regularidad de la mercadería.