Los inicios en la frontera
Más de diez años atrás, llegó a la frontera un joven brasileño como estudiante de una de las universidades que operan en Pedro Juan Caballero. Venía munido de una computadora portátil (notebook), con la cual realizaba tareas periodísticas del ámbito social para cubrir sus gastos de hospedaje y estudio.
¿Su nombre? Aparecido Karlos Bernardo (AKB), quien por cosas del destino —o la suerte, como mejor queramos llamarlo— tuvo la oportunidad de recibir la oferta de un conocido médico y profesor suyo para estar al frente de una Universidad próxima a habilitarse en la ciudad. AKB aceptó el desafío y de inmediato se puso en campaña para captar estudiantes de diversas ciudades y universidades del Brasil. Con ellos abrió sus puertas la Universidad Sudamericana, ubicada en un edificio situado en la esquina de 14 de Mayo y Carlos Antonio López.
No pasó mucho tiempo para que dicha institución se posicionara en primer lugar en lo que a la carrera de Medicina se refiere, tanto en cantidad de alumnos como en calidad de enseñanza.
El golpe de la mafia y la etapa en la "llanura"
Esta favorable situación hizo que cierto personaje, "dueño" de la frontera (hoy ya fallecido), fijara la mirada en una Universidad que iba creciendo día a día a pasos agigantados. En un golpe típico de la mafia fronteriza, este personaje llegó hasta los propietarios y, a punta de fusil apuntándole a la cabeza, hicieron firmar a AKB su renuncia, disfrazada de "retiro voluntario". Peor aún, le prohibieron activar en un rubro similar; podía hacer cualquier cosa, menos algo relacionado con la educación universitaria, específicamente en la carrera de Medicina.
Fue así como, por un tiempo, AKB pasó a administrar un céntrico restaurante mientras buscaba una Universidad dispuesta a operar en Pedro Juan Caballero. Esa etapa en la "llanura" no hizo mella en sus intenciones; siguió en su labor temporal hasta que, de repente, la suerte volvió a sonreírle. Con la muerte del "dueño" de la frontera, contactó de inmediato con los directivos de la Universidad Central del Paraguay (UCP), la cual comenzó a operar en el local de la exyerbatera Milmate.
Crecimiento y compromiso social
No pasaron más de cuatro años para que la UCP contara con un enorme local propio denominado "Centro Tecnológico". A la par, aumentaba la cantidad de alumnos que ingresaban en la misma medida en que otros egresaban.
Con este panorama, y contando ya con médicos egresados de la propia Universidad y alumnos de los últimos dos años, se habilitaron varios centros de atención médica gratuita con provisión de medicamentos en distintos puntos de la ciudad. De esta forma, se suplieron las deficiencias que se registran en el Hospital Regional y en el puesto de salud del barrio Obrero.
El Hospital Binacional: Un sueño en marcha
Desde que se posicionó como un referente importante en el ámbito de la Medicina, AKB tenía una idea fija que nunca dejó de lado: construir un Hospital Binacional. Un centro asistencial que no distinga nacionalidad, raza, credo, edad ni color de piel, que atienda en todas las especialidades y esté equipado con tecnología de última generación, acorde a los grandes hospitales referentes a nivel mundial.
Por mucho tiempo, AKB golpeó puertas tanto en Brasilia como en Asunción e Itaipú, buscando la financiación que permitiera la concreción de esa gran obra. Tuvo promesas de todos lados, pero ninguna de estas entidades hizo el anuncio con el que Aparecido Karlos Bernardo sorprendió ayer a la comunidad fronteriza: la próxima construcción del tan anhelado Hospital Binacional, cuyos detalles e inclusión de financiamiento se darían a conocer oportunamente.
Un legado que merece reconocimiento
Independientemente de los detalles técnicos, lo que es digno de resaltar es la actitud de AKB. En estos momentos está enfrentando un gran desafío al hacer tamaño anuncio que, así como alegró a muchos, también tiene sus detractores. Estos lo cuestionan por el simple hecho de no darle su real valor a alguien que ha hecho —y está haciendo— por la frontera lo que muchas autoridades no lograron en más de un siglo de existencia.
Muchos dirán ahora que todo lo hace porque tiene aspiraciones políticas. Y sí, las tiene, como otros también las tienen; solo que AKB ya venía haciendo cosas buenas mucho antes de tener dichas aspiraciones.
¿Acaso no ha hecho ya suficientes méritos para ser merecedor de un homenaje de agradecimiento?
Amambay Digital