Partiendo de esta última palabra, GRATITUD, muchas veces por desidia o de intereses mezquinos, no vemos, o no queremos ver, lo que algunas personas, en el ámbito que fuere, hacen por la comunidad en la que viven, sin previamente pactar con quien fuere, en este caso con los miembros de la Junta Municipal, un homenaje de gratitud por lo que fuera a hacer; simplemente lo hacen, teniendo como única recompensa su propia consciencia, que le dicta, que lo que hizo está bien hecho.
Sin embargo, desde el punto de vista administrativo municipal, para el caso de este comentario, todos sabemos que dicha administración la comparten el Ejecutivo Municipal (Intendente) y el Legislativo Municipal (Concejales), estos últimos contralores, representantes de la comunidad, y como tales, responsables de aprobar o rechazar proyectos de todo tipo en favor y beneficios, siempre de la comunidad a la cual cada uno representa por mandato popular.
Pues bien, los miembros de la Junta Municipal, como representantes del pueblo que son, si bien no están obligados a hacerlo, el sentido común les dice que son ellos, como máximas autoridades municipales, quienes reconozcan y presenten su Testimonio de Gratitud, en nombre del pueblo, a todas aquellas personas que aportan con sus actos en favor de la comunidad, y a aquellas entidades que enarbolando el nombre de la ciudad en eventos que se realicen más allá de sus fronteras, dejen bien en alto el nombre y el prestigio de su ciudad. Bajo ninguna circunstancia, estas personas deber ser olvidadas, todo lo contrario, deben ser gratificadas, homenajeadas, destacadas, pues no hay peor pecado que el de la ingratitud.
Unos cuestionamientos malintencionados, sazonados con la envidia de personas que no hacen nada, ni a favor ni en contra de la comunidad, despertó en el seno de la Junta Municipal una suerte de polémica, porque según dichos cuestionamientos, habiendo temas más importantes que tratar, en cada sesión solo se rinden homenajes, por lo que según dicen, desde el anonimato, como todo acto de cobardía, la Junta Municipal debería llamarse “Junta Homenajeadora” o “Junta de los Homenajes”.
Sin embargo, es importante que se sepa, que como todo órgano Legislativo, para cada sesión se establece un Orden del Día, donde se tratan los temas de interés y problemas a ser solucionados, que contrario a lo que quiso dar a entender un Concejal, estos puntos nunca son pasados por alto ni interfieren en los actos de homenaje que se realizan, actos estos que no duran más de 15 minutos, con gastos a cargo del Concejal proponente.
Los homenajes, cuando los hay, se realizan antes del inicio de cada sesión, por lo que mal podrían influir en el normal desarrollo de la sesión ordinaria donde se tratan todos los puntos del Orden del Día, no se pierde tiempo ni se deja de atender los problemas que aquejan a la comunidad por el solo hecho de rendir homenajes, que por ser más que nada necesarios, deben seguir realizándose de la misma forma en la que ha venido realizando.
Redacción Radio Imperio 106.7 FM