El Tribunal de Sentencia, presidido por la jueza Marcelina Quintana de Acosta e integrado por las juezas Librada Beatriz Peralta y Mirna Ocampos Ramírez, consideró probados los cargos presentados por la agente fiscal, Katia Uemura. Según la investigación, el acusado abusó de su sobrina desde que la víctima tenía 7 años, con episodios de manoseo y otros actos de abuso a los 8 años, cuando hubo penetración.
El hecho se inició en 2018, y fue denunciado años después, por una maestra de la víctima, que abservaba actitudes raras, diferentes en la niña, como usar abrigo en epoca de calor, se hacía cortes en el brazo, hasta que en una oportunidad desarmó un sacapuntas para hacerse un corte.
A partir de ese momento, la fiscalía y otros profesionales realizaron las investigaciones y peritajes necesarios para determinar la existencia del delito y la responsabilidad del acusado.
"Este es un castigo ejemplar para un crimen que causa un daño irreparable a la víctima", declaró una fuente judicial. "El Tribunal ha demostrado que este tipo de crímenes no quedarán impunes".
En cumplimiento del artículo 29 del Código de la Niñez y la Adolescencia, se omiten los nombres de la víctima, su madre y el condenado para proteger la identidad de la menor.
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