Esta obra maestra, la segunda más leída después de la Biblia, fue escrita a comienzos del Siglo XVI, y en ella, quedó impregnado un diálogo entre don Quijote y su escudero Sancho, que más de 3 siglos después, continúa siendo utilizado, de forma algo distinta pero con el mismo sentido.
Ocurrió que luego de haberse enfrentado a “gigantes” (molinos de viento), a un “ejercito” (rebaño de ovejas), entre otras aventuras, el caballero y su escudero seguían cabalgando en busca de más aventuras, cuando en un momento dado se escuchó a la distancia el ladrido de perros por lo que se entabló el siguiente diálogo entre Sancho y don Quijote: “mi señor…..los perros…..si Sancho…ladran…sigamos cabalgando”. Este diálogo fue modificado en su forma pero no en su fondo, tal es así que hoy día se lo utiliza de la siguiente manera: “Sancho, si los perros ladran, es señal que cabalgamos”.
Esta expresión modificada, es utilizada especialmente por autoridades o políticos, que en vísperas a elecciones son atacadas por sus adversarios de turno cuestionando la labor que realizan y que son dadas a conocer a la comunidad, entonces, como respuesta y una forma elegante de devolver tales agresiones, la utilizan diciéndoles de forma metafórica; “Hablen y digan lo que quieran, y si hablan, gritan o critican es porque estamos trabajando y lo seguiremos haciendo”.
Entonces, “si los perros ladran, sigamos cabalgando”.
Concejal municipal Santiago A. Benítez Cáceres