Orígenes de Pedro Juan Caballero, capital del Amambay (8ª parte)
Fecha: 2022-11-21 10:39:28 AM
EL CINE Y OTRAS MODALIDADES: A continuación, les presentamos una transcripción de lo publicado, bajo este título, por Romildo Moreira Villanueva en su libro “Semblanza de la Antigua Punta Porã”.


En materia de diversiones y entretenimientos conocidos por la ciencia moderna, el pedrojuanino, o como quieran, el “fronterizo”, siempre estuvo a la vanguardia de los demás ciudadanos paraguayos nacidos o radicados en otros puntos de país. En especial losa jóvenes de ya hace más de medio siglo que tuvieron la oportunidad de situar su insipiente comunidad a la misma altura de los grandes centros del vecino país Brasil en lo que a modernidades se refiere. Como por ejemplo, el Cine, auténtico fenómeno de la cultura de masa solamente superado por la televisión más de un siglo después de su advenimiento.

Todo, gracias a la notable visión empresarial de un ciudadano – carioca o baiano – que aquí, desde comienzos de los años 30, sentó sus reales, en la más cabal acepción del vocablo, con la inversión de un capital que habrá sido considerable en la época, como que apostando en el futuro de las nacientes ciudades, gemelas desde sus albores, a quien curiosamente, nadie hasta que se sepa, le ha tributado ni el más mínimo homenaje de una merecida recordación.

Se trata, pues, de João Vayres, una figura bonachona, aunque un tanto extrovertida, a quien este modesto autor, desde sus años infantiles, siempre lo ha tenido como a uno de sus “personajes inolvidables”. Por muchas y obvias razones. La primera de ellas, la de haberle permitido observar por vez primera en su vida las mágicas y trémulas imágenes cinematográficas proyectadas sobre una amplia y alba pantalla montada en una confortable sala. La segunda, por haberse empanturrado con los helados y “picolés” de incomparable sabor fabricados íntegramente en sus modernas e higiénicas instalaciones. La tercera, y quizás la más importante de todas: la de haberle inducido, tal vez inconscientemente, a inclinarse hacia el apasionante mundo de la comunicación radial.

Para tanto, el “personaje inolvidable” hizo posible la construcción de todo un complejo dentro del área actualmente conformada por la esquina de las avenidas Marechal Floriano y Presidente Vargas, en el centro de la vecina ciudad de Ponta Porã. Aquí hasta fines de los años 50, funcionaba a todo vapor el Cine Teatro Brasil, el Bar y Restaurant Brasil, al cual se hallaba anexado un amplio salón con reluciente piso de madera, donde las primeras familias -paraguayas y brasileñas_ se daban al mundano placer de participar y disfrutar de animadas y brillantes fiestas carnavalescas, hasta hoy recordadas por los pocos “sobrevivientes” de aquella romántica época. Por último, y en lugar bien visible del complejo, se hallaba instalado el estudio de la Radio Comercial Brasil (RCB), que nada más era un sistema de potentes altavoces que suplía perfectamente la ausencia de una emisora de radio propiamente dicha. Una broadcasting como se le llamaba antes. Sólo que su alcance no iba más allá de 5 kilómetros alrededor. Lo suficiente, claro está, para mantener entretenida y bien informada a una audiencia de no más de 5 mil personas d todo cuanto acontecía en la hermana frontera, en el Brasil y en el mundo en términos de noticias.

RCB, a más de sus funciones netamente publicitarias, dedicaba un especial y demorado espacio en la difusión de un programa que era el preferido de los oyentes de ambas ciudades fronterizas, en espacial de los que residían de este lado de la línea internacional: el de las “Dedicatorias”, con mensajes de música y palabras que, en esencia, ponía de resalto los acontecimientos sociales más relevantes de la entonces pacífica y ordenada comunidad pedrojuanina.

Para ello, la RCB contaba con dos excelentes speakers, como eran llamados en aquel entonces los actuales locutores de radio. Uno de ellos, el más famoso, era Adolfo Araújo Sobrinho (Adolfinho). Este, a más de pintor letrista de carteleras del Cine Teatro Brasil, oficiaba de (malo) cantor de la orquesta típica del maestro José Sande, radicado en Pedro Juan Caballero. El otro, un tal Mauro, con voz de barítono, era el que, preferentemente, daba lectura a las glosas previamente redactadas, obviamente en portugués.

El cine en nuestra ciudad

Siguiendo el ejemplo de João Vayres, años más tarde, Paulo Bernardo Reichardt Vyder, excombatiente de la guerra de Chaco, de profesión Técnico en Radio, obtenido en Río de Janeiro, inaugura en el año 1954 el primer salón cinematográfico en pleno centro de la ciudad, con el nombre de Cine Teatro Guaraní. La sala tenía una capacidad para 450 personas cómodamente sentadas. El CTG, fue por muchos años, además de una sala de cine, escenario de festivales, actos artísticos, culturales, oficiales y puesta en escena de obras teatrales.

Diez años más tarde, en 1964, inaugura otra sala cinematográfica mucho mayor con el nombre de Cine Teatro Brasil, con capacidad para 900 personas cómodamente sentadas. El CTB (hoy salón Pax Primavera)  se hallaba ubicado en la esquina de las calles Mcal. López y Alejo García, barrio Gral. Díaz. La etapa floreciente del cine en nuestra ciudad de la mano de “Don Paulo” como todos los llamaban, obligó al mismo a la apertura de una tercera sala cinematográfica, el Cine Teatro España ubicado en la esquina de avenida Dr. Francia y Aquidabán, barrio Mcal. Estigarribia.

Por alguna razón no aclarada, a principio de la década de los años 80, tal vez por la presencia masiva de canales de televisión que antes no se daba, o por factores  económicos, estos emblemáticos cine que alguna vez fueron el punto de encuentro, diversión y entretenimiento de jóvenes, adultos, niños y de familias enteras, se fueron cerrando, convirtiéndose en “Galería”, “Salón Velatorio” y “Casino Electrónico”, lamentablemente.

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