Manuel Cuenca: El ocaso de una leyenda del periodismo paraguayo que hoy pide limosna en las calles

Publicado hace 7 meses
ASUNCION: De las pantallas de la CNN y el SNT a la esquina de 25 de Mayo y Estados Unidos. El reconocido periodista, actor y documentalista Manuel Cuenca atraviesa su momento más crítico, sumido en la pobreza y con una salud deteriorada, mientras el Estado y sus antiguos empleadores le dan la espalda.

Una imagen que desgarra el alma circula por la capital: un hombre de cabello y barba blanca, con el peso de los años y la enfermedad marcados en el rostro, sostiene un cartel que es un grito de auxilio: ”Soy Manuel Cuenca, estoy pidiendo LIMOSNA porque no tengo TRABAJO”.

Quien hoy mendiga para sobrevivir no es un desconocido. Manuel Cuenca es una institución cultural en Paraguay. Su carrera, que inició en 1966 a los diez años, dejó huellas imborrables en el cine nacional con participaciones en filmes como “Réquiem por un soldado”, “María Escobar” y “El invierno de Gunter”. Durante décadas, fue el rostro de la solvencia informativa en el Sistema Nacional de Televisión (SNT) con su recordada “Revista de la Semana” y llevó la realidad paraguaya al mundo como colaborador de la cadena internacional CNN en Español.

Un crudo testimonio en redes sociales

A través de su cuenta de Facebook, Cuenca compartió un mensaje que expone la precariedad de su existencia actual. A sus casi 70 años, padece diabetes, un aneurisma congénito e insuficiencia cardíaca, y tiene bajo su cuidado a su padre de 96 años.

“Estoy pidiendo limosna... pronto voy a morir, para satisfacción de los que me hostigan. Espero que colaboren para comprar el ataúd”, escribió con una resignación que duele.

El comunicador relató que sobrevive gracias a la caridad de restaurantes de la zona que le brindan agua y alimento, y utiliza las instalaciones de la Casa del Teatro para necesidades básicas y refugiarse del intenso calor.

¿Un homenaje póstumo como única respuesta?

Resulta incomprensible que un profesional que proyectó la mejor imagen del Paraguay hacia el exterior hoy se encuentre en situación de calle. Mientras los directivos de los medios a los que sirvió guardan silencio, surge una pregunta inevitable: ¿Dónde están las autoridades?

Ni el Ministerio de Cultura, ni el Congreso Nacional, ni la Presidencia de la República han tomado cartas en el asunto para gestionar una pensión graciable que le devuelva la dignidad. Manuel Cuenca no necesita homenajes póstumos ni discursos de despedida en el futuro; necesita asistencia médica y económica hoy, "vida hermano, en vida".

La sociedad se pregunta si el Gobierno de Santiago Peña y los legisladores esperarán un desenlace fatal para reaccionar. La historia de Manuel Cuenca es un espejo de la desprotección que sufren los referentes culturales en el país cuando las luces de las cámaras se apagan. Lamentablemente.

Amambay Digital