Los cimientos de una causa noble
El grupo reconoce como sus pilares fundamentales a César Milciades Servín Meaurio y a don Alejo Alfonso Mendieta. Fue precisamente en la residencia de don Alejo donde se celebró la primera reunión del comité de padres y padrinos. Es justo destacar que don Alejo fue uno de los pocos empresarios que, con convicción y desprendimiento, brindó el soporte económico necesario para que la causa scout despegara en nuestra frontera. Fue la primera agrupación aérea y con local propio, el mismo local donde funcionó la Escuela de Pilotaje, y en la actualidad el Centro de Espacialidades “Juan Pablo II”, local entregado en donación en el año 1992 a la que sería la Gobernación de Amambay.
Los hitos iniciales se sucedieron con rapidez:
Creciendo en el campismo y la educación
El espíritu scout se vive al aire libre. El primer campamento oficial se llevó a cabo el 5 y 6 de diciembre en un terreno cedido por don Alejo Mendieta en el barrio Obrero. Poco después, el grupo ya representaba a nuestra ciudad a nivel nacional en San Bernardino y en el Parque Nacional Cerro Corá.
La formalidad institucional llegó con la Resolución 123/82, que oficializó al grupo como "Scouts Aéreo 47 Capitán Pedro Juan Caballero", bajo la supervisión del entonces Jefe Scout Nacional, capitán de corveta, Gustavo Adolfo Roig Camiroth.
Un momento de gran relevancia histórica ocurrió en 1983, durante el tercer Jamboree Nacional en San Lorenzo. Allí, el grupo fue reconocido por su modalidad co-educativa, recibiendo elogios por ser un ejemplo de formación para el Paraguay y el extranjero.
Un trabajo silencioso por el bien común
Más allá de los campamentos y las insignias, esta historia resalta la figura de don Alejo Mendieta y su esposa, Doña Rubí. Juntos, formaron un equipo tesonero que apoyó innumerables causas benéficas en la frontera de manera silenciosa. El aporte de don Alejo no fue solo logístico, sino personal y financiero, siempre con el objetivo de construir una mejor sociedad. Por alguna extraña razón, entre tantos nombres de quienes algo aportaron en beneficio a la comunidad, el de este ilustre señor no lleva al menos el nombre de una calle.
Hoy, aunque el Grupo Scout Aéreo Nº 47 no cuenta con la misma fuerza de sus años dorados, su legado sigue vigente. Recordar sus orígenes es también un llamado a recuperar ese espíritu de servicio que puso el nombre de Pedro Juan Caballero en lo más alto del escultismo nacional e internacional.
Créditos:
Fuentes:
Estampas Chini Roig
Poeta: Julio César Jara Cabral
Foto de Archivo: Jackson Vasconcellos