Por eso, debemos tomar este día muy en serio, con reverencia y espíritu humilde. Dediquemos algún tiempo a la oración y pidámosle a Dios que podamos acoger adecuadamente los grandes misterios de nuestra fe. Hagamos, en la medida de lo posible, silencio en el fondo del corazón.
Martes de la Controversia
El Martes Santo ha recibido el nombre de “Martes de controversia” porque en él se recuerda que Jesús tuvo que enfrentar a sus acusadores y a aquellos que tenían el poder de condenarlo.
El Señor comparece frente a los líderes religiosos y políticos del momento -una verdadera atrocidad-, siendo que jamás hubo hombre más inocente. Grande debe haber sido su dolor al saberse traicionado por uno de los suyos, uno que eligió cerrar los ojos y lo convirtió en blanco de su desconfianza, en motivo de controversia.
Toda la vida de Cristo, sus palabras y sus obras, caería bajo la sombra de la sospecha, de las dudas de propios y extraños. Dios Hecho Hombre, por ello, tendría que someterse a los poderes de este mundo, de manera similar a como cuando se somete a nuestro juicio, a nuestra desconfianza, cada vez que ponemos en cuestión la grandeza de su amor.