Estirones de orejas, reglazos y regañadas no se denunciaban, al contrario, se agradecían

Publicado hace 3 años
COMENTARIO: Desde que se puso de moda denunciar hechos, delictivos o no, de toda naturaleza, por más insignificantes que sean, ante la Fiscalía; en el ámbito educativo, los docentes quedaron expuestos a sanciones y hasta procesos judiciales que sin lugar a dudas afectan su foja de servicio y su carrera como tal.

Recientemente, una directora del Nivel Medio Bachillerato Técnico y Humanístico, Turno Tarde del Centro Regional de Educación “Dr. Raúl Peña”, fue separada del cargo tras haberse accionado el protocolo de seguridad a raíz de la denuncia formulada ante la Fiscalía en contra suya, por la madre de un alumno que se sintió agredido por la referida docente por haberle observado el haber llegado tarde a clases. Una causa tan normal que se ha venido registrando desde tiempos muy remotos, y que nunca antes fue considerada como agresión, todo lo contrario, se trató de imponer disciplina.

Al analizar, traducida al español la letra de la canción “Che Mbo’eharépe”, escrita en guaraní por Teodoro S. Mongelós con música de Espifanio Méndez Fleitas que textualmente dice:

Mis palabras engarzaré en vez de todas las flores,

con ellas te abrazaré con todo mi corazón.

Tanto tiempo recibí tu sabia orientación

y tantas cosas aprendí de tu amor maternal.

Y cuando bien ya crecí me acuerdo de los de ayer,

travieso como era yo te preocupabas de mí,

a veces me regañabas, de mis orejas un tirón me dabas

para volver muy pronto a sentir pesar.

Muchos mediante tú son hombres de verdad,

con mucha sabiduría salieron de lo mejor.

Seguro que estarás tú muy alegre y sonriente

al ver muy florecido el camino recorrido.

Los otros días te vi a lo lejos al pasar,

siempre una joven mujer, quién pudiera suponer,

y yo muy envejecido, mientras canas voy peinando,

las arrugas de mi cara anuncian que pronto iré.

Podemos notar que a lo largo de sus cuatro emotivas estrofas, reconoce sus travesuras y recuerda las regañadas y el estirón de orejas que recibía diciendo, “travieso como era yo te preocupabas de mí, a veces me regañabas, de mis orejas un tirón me dabas”, y al instante reconoce el pesar que por ello sentía su adorada maestra, para quien por lo demás, solo tiene palabras de reconocimiento, elogios y agradecimiento.

Así eran los tiempos en que no estaba de moda realizar denuncias en la Fiscalía, los alumnos de entonces, aguantaban regañadas, estirones de orejas y a veces hasta reglazos y arrodilladas en un rincón de la clase, como así también ir a la Dirección para recibir la regañada correspondiente quedando de castigo sin salir al recreo.

A contrario de como es hoy, si por alguna imprudencia le llegaban a contar a sus padres el castigo que les impuso la maestra o la directora, allí nomás, recibían de ellos igual reprimenda o castigo consistente en no salir a la casa para ir a jugar con los amigos o no ver nuestra serie favorita en la televisión, ya sea en la suya o la del vecino porque no todos la tenían.

Por otra parte, como no habían teléfonos celulares con cámaras, pues tener un teléfono a disco, ya era un lujo, las peleas entre alumnos, el popular “soco mitã’i”, se producían en la calle, frente a la escuela, en un improvisado ring circular formado por los demás alumnos que oficiaban de público. Esas peleas acababan cuando uno de los contendientes lloraba o recogía su cartera y sus guardapolvo, se retiraba del “ring” y cada uno iba su casa, y en el caso de los “soqueros” a recibir una reprimenda de sus mamás por haberse ensuciado y a veces roto el guardapolvo o el uniforme, mientras que del papá otra similar, por flojo, en el caso de haber perdido y “ligado”.

Como podemos ver, todos los conflictos, insignificantes como los mencionados, que se generaban en las escuelas y colegios quedaban y se solucionaban dentro de las instituciones, no se hacían denuncias ni mucho menos procesos judiciales como se estila actualmente, a las maestras y profesores se los querían y respetaban, aunque también estaban los “tãi rasy”, pero igual eran apreciados y recordados con cariño, así como la maestra de la emblemática canción.

Redacción Radio Imperio 102.9 FM