Comenzó con incluir a la FFSA en el Grupo 8 junto con Horqueta, Concepción, Vallemí y Puerto Casado, lo que obligó a la siempre temible Federación Amambayense tener que viajar cerca de 3.000 kilómetros para cumplir todos sus compromisos como visitante, y de remate, otorgar a un Grupo de 5 Federaciones, apenas 1 cupo directo y el otro por medio del repechaje.
Como Vallemí clasificó en forma directa, Amambay Horqueta que llegaron en 2º con 9 puntos, jugaron un partido extra, que primeramente estaba previsto para que se juegue en Bella Vista, que por problemas ya conocidos referente a inundaciones y cortes de rutas, se jugó en San Pedro de Ycuamandyjú, en una “mini cancha”, con victoria por 2 a 1, del seleccionado de Amambay.
Esta victoria le otorgó al seleccionado tricolor el derecho de disputar, en campo neutral, de ser posible ubicado a distancias iguales de recorrido, con el seleccionado de Santa Rosa del Aguaray, y una vez más, faltando 48 horas para el compromiso, el dictador Martín Ota, atornillado en el cargo desde la creación de la Federación Paraguaya de Fútbol de Salón, se puso a manipular a su antojo el escenario elegido para el crucial encuentro.
Se le sugirieron tres escenarios que son neutrales en cuanto a distancias de recorridos se refiere, Capitán Bado a 130 kilómetros tanto de Pedro Juan Caballero como de Santa Rosa dl Aguaray, Horqueta distante a 172 kilómetros de ambas ciudades y Concepción distante a 212 kilómetros, pero no, al dictador Martín Ota, dirigente de Presidente Franco, principal Federación interesada en que Amambay no llegue a las finales, se le antojó que el partido se juegue nuevamente en San Pedro de Ycuamandyjú, a 78 kilómetros de Santa Rosa del Aguaray y a 278 kilómetros de Pedro Juan Caballero.
Ahora es de esperar que, así como ocurrió en el partido ante Horqueta, los árbitros no vengan con estrictas órdenes de hacer que en la medida de lo posible, Amambay pierda y quede fuera del Campeonato Nacional.
Amambay Digital