Luego de un tiempo, cuando al fin se llega al juicio oral, y el personaje cualquiera es condenado a más de 5 años de cárcel, des allí nomás, lo llevan, de ser posible a patadas y esposado, a la cárcel donde deberá cumplir su condena, o lo que le resta por cumplir tras contabilizar el tiempo que ya estuvo “guardado” durante la larga e interminable etapa preparatoria del juicio.
Hace unos 2 meses, la justicia, con minúsculas, había condenado a dos delincuentes, padre e hijo, a 7 y 8 años de cárcel por usura, extorsión, tráfico de influencia, lavado de dinero y asociación criminal, sin embargo, por esa cuestión de “sentencia firme o ejecutoriada”*, que por lo visto no se le aplica a los poderosos que todo lo compran con dinero, y al decir todo, nos referimos a todo, ustedes ya entienden a que institución nos referimos, el exsenador Oscar González Daher y su hijo Oscar González Chávez, jamás ni pasaron frente a la cárcel, hasta que el exsenador fue “liberado”, por la parca, de cumplir su condena y su hijo hasta resultó electo y juró como concejal de la ciudad de Luque, y sigue disfrutando de su condena en libertad.
El pasado viernes, desde su cama en su casa de Luque, porque supuestamente estaba de reposo, otro delincuente, hermano y tío de los dos anteriores, y su hijo, igualmente, sobrino y primo, fueron condenados por los mismos delitos, y al parecer uno más grave aún, a 5 y 15 años de cárcel, sin embargo, una vez más, las condenas que en Paraguay son apenas para los pichirulos, y la ya tristemente célebre “sentencia firme o ejecutoriada”, libraron al condenado a 15 años de cárcel, Ramón González Daher, vulgarmente conocido como, RGD, y a su hijo Fernando González Karjallo, condenado a 5 años de cárcel, de pasar al menos frente a la cárcel de Tacumbú o de Emboscada.
Como diciendo al pueblo, a sus víctimas y hasta a la propia justicia “chupate esta mandarina”, el reo, alias “RGD”, se “curó” como por arte de magia y se lo vio el domingo en horas de la tarde, acompañado de Darío Cáceres, alias “Jhon”, vicepresidente del Sportivo Luqueño y otro sujeto, sin camisa y exhibiendo una prominente “musculatura abdominal”, caminando alrededor de la sede de la Conmebol, tal vez “muy preocupado” por cumplir su condena.
* Se entenderá firme o ejecutoriada una sentencia desde que se haya notificado a las partes, si no procede recurso alguno en contra de ella; y, en caso contrario, desde que se notifique el decreto que la mande cumplir, una vez que se resuelvan los recursos deducidos, o desde que transcurran todos los plazos que la ley ...
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