La actitud fue calificada como inaceptable por diversas figuras políticas de la región. Entre quienes repudiaron públicamente el acto se encuentran Dionaldo Morinigo, Paulo Roberto, Edinho Kintana, Eduardo Campos, Aguinaldo Miudinho y la suplente de concejala Sandra Bernardo. Ellos coincidieron en que el ceremonial militar hirió el espíritu republicano y mostró una falta de respeto no solo hacia un líder político, sino también hacia la democracia y el derecho a la representación plural.
Es importante destacar que la institución que Carlos Bernardo representa estaba participando oficialmente en el desfile cívico, y él, como director y figura educativa, tenía un rol legítimo en el evento. A pesar de ello, fue tratado de manera agresiva y descortés por el teniente Wagner.
Carlos Bernardo lamentó lo ocurrido y fue enfático: “La actitud del teniente Wagner fue descortés y maleducada. El Ejército debería velar por el respeto a las personas, y no actuar con truculencia política”.
A pesar del incómodo momento, Carlos Bernardo mantuvo la compostura, retirándose de manera educada y demostrando serenidad y madurez política. Su gesto contrastó con la postura del ceremonial, que terminó transformando el incidente en un acto de persecución política y de desprecio no solo hacia su persona, sino también a la pluralidad democrática en la zona fronteriza. Líderes locales ya evalúan que el episodio fortalece la imagen de Carlos Bernardo como una de las principales figuras de la oposición en el estado de Mato Grosso do Sul y como un competitivo precandidato a diputado federal en 2026.
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