Los estratosféricos precios de la carne vacuna, hicieron que el consumidor mayoritario, es decir el pueblo, busque otras alternativas en otros tipos de carnes como ser, de pollo, de cerdo y de pescado, que igualmente aumentaron de precio, y aunque los precios son más accesibles, para nuestras costumbres, resulta imposible su consumo diario sin hartarse, como sucede con la carne vacuna, ya sea en el puchero, el soyo, el guiso de arroz, el tallarín, el bife, la milanesa, la marinera, la empanada, el asado y otros tantos platillos de nuestra culinaria. El 90% de los platos de consumo diario están elaborados en base a la carne vacuna.
Los frigoríficos, principales responsables de la regulación de los precios, le dan prioridad al comercio exterior, dejando relegado a un segundo plano al mayor consumidor que es el pueblo, es decir, más de 7.000.000 de personas que no consumen únicamente los cortes de primera, sin hueso, como los que se venden afuera, sino todo lo que pueda extraerse del ganado vacuno en sus diversos cortes incluidas las menudencia.
El texto que acompaña este comentario propone que se declare los días sábado 2 domingo 3 de octubre como el “Día Nacional sin Carne”, instando a los consumidores a no comprar un solo gramo de carne vacuna en esos dos días, demostrando de esa forma, a dueños de supermercados, frigoríficos y faenadores que sin ellos, el pueblo, no son nada.
Parece un chiste o una broma, pero no deja de ser una idea válida para que los principales responsables de esta crisis, se enteren de una vez por todas, que sin demanda deberá aumentar indefectiblemente la oferta, y ni exportando a todos países del continente van a tener el mercado suficiente para vender sus productos, y aunque abran más mercados extranjeros, no encontrarán a quienes venderles cortes de segunda, sin hueso ni menudencias.
“Redacción Radio Imperio 103.1 FM, en defensa de los intereses de la comunidad”