El festival de las injusticias
El 2 de Mayo, ajeno al pacto implícito, se atrevió a desafiar el destino y abrió el marcador. Sin embargo, la alegría duró apenas un suspiro; el gol fue anulado por una supuesta mano de Alfonso que solo la lupa del VAR quiso encontrar. Con el marcador en cero, apareció el protagonismo de "Ayudín" Benítez, quien sentenció un penal inexistente para poner en ventaja a Olimpia.
La secuencia de "errores" no se detuvo:
El segundo de Olimpia: Anulado inicialmente por el línea, pero legitimado quirúrgicamente por el VAR para dar tranquilidad al Franjeado.
El empate robado: Cuando el 2 de Mayo logró la épica remontada para el 2-2, el VAR volvió a intervenir. Esta vez, se dictaminó que el dedo meñique de un jugador pedrojuanino estaba adelantado. Un fuera de juego microscópico para salvar al gigante.
La estocada final
Para asegurar que no hubiera respuesta alguna, tras una violenta falta de Richard Ortiz sobre Delvalle, el árbitro decidió castigar la reacción de Marcelo Acosta con la tarjeta roja. Con un hombre menos y el espíritu golpeado por el arbitraje, el 2 de Mayo ya no pudo sostener el ritmo.
Olimpia terminó ampliando la cuenta para el deleite de su hinchada y los relatos cómplices de la TV, pero el resultado queda manchado por el tufo de la parcialidad.
Veredicto del partido: Por decisión unánime, Jean Paul "Ayudín" Benítez fue electo el "Jugador del Partido" y el VAR se llevó el premio al "Destacado", sellando una noche negra para la transparencia del fútbol paraguayo.
Amambay Digital