Un dolor mas grande que la muerte
Fecha: 13-11-2017 6:24:57 | Visitas: 9095
Por Estela Valdés: Pasaron trece años desde que Felicita Estigarribia una niña de once años había sido violada, torturada y asesinada, su cuerpecito fue encontrado al costado del cerro Yaguarón. Ella se convirtió en símbolo del dolor, del abuso, del sufrimiento, de la impotencia, de la indiferencia y de la injusticia.

Pasaron muchos años y todavía duele recordar, por toda la saña y salvajismo con que mataron a esta pobre e indefensa criatura. A Felicita la mataron, entonces es un homicidio, la caratula y la figura jurídica es otra, pero si hubiera sobrevivido a ese salvajismo, sus criminales, habrían cometido un delito, simplemente.

El sufrimiento, la vejación, el dolor, la impotencia, las secuelas que quedan en las pequeñas victimas, son aún mayores que la muerte, y en nuestro país a diario miles de niñas y niños son abusados por algún miembro de su familia o alguien ajeno a su entorno, quienes no mueren son abusados sistemáticamente y en nuestro país es solamente un delito.

Es decir los abusadores de niños reciben penas de dos o tres años con goce multas inclusive, y esto es tan hediondo como el abuso a criaturas indefensas, que si no mueren arrastran por el resto de sus vidas el horror de haber sido ultrajados.

Las penas deben ser proporcionales al daño que ocasionan, se les debe dar pena máxima, no se puede ser condescendiente con estos enfermos, no se los puede permitir que se paseen donde juegan nuestros niños.

Desde hace meses se están juntando firmas para pedir que el artículo 153 del código penal se modifique, y el abuso infantil deje de ser como hasta ahora, un simple delito, y pase a ser caratulado como lo que es: UN CRIMEN.

En todo este tiempo no se lograron reunir las diez mil firmas necesarias para pedir la modificación de este artículo. Los legisladores no lo hicieron y no lo harán por iniciativa propia, ya lo hubiesen hecho, pero sus intereses no apuntan precisamente hacia la niñez, y eso no nos sorprende.

Lo que resulta sorprendente, es que no se sumen todos a firmar esta petición, como cuando de manera cruel mataron al perrito Tyson, en menos de tres días cerca de setenta mil personas se manifestaron exigiendo justicia, eso está muy bien, es también un ser indefenso.
Es dificil creer que por un lado repudiemos a las bestias que violan a niños y niñas y por el otro no nos unamos a exigir la modificación de un artículo que favorece al agresor y condena a la víctima.
Un millón de firmas serian pocas aun para una sociedad comprometida con la seguridad y la vida de sus niños.



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